
Por Billy Russo
CHICAGO -- Parado en el campocorto, hablando con la leyenda venezolana Omar Vizquel, preguntándole del juego y de cómo sacarle el máximo provecho a su estadía en Grandes Ligas con los Medias Blancas de Chicago, se prepara Dayan Viciedo.
El jugador cubano de 21 años de edad, con 1.65 metros de estatura y 110 kilogramos, sabe que para permanecer y consolidarse en las mayores tiene que mejorar cada día su juego, elevarlo y hacerlo consistente; por eso no pierde tiempo en tomar y aplicar los consejos de aquellos jugadores que conquistaron la clave del éxito en el máximo nivel.
"Aquí el sistema de juego es distinto, porque éste ya es un nivel más alto al que yo conocía, por eso hay que estar más concentrado en él y en hacer las cosas mejor. Uno nunca se puede descuidar ni salirse del juego. Por eso siempre estoy buscando cómo hacer mejor las cosas y cómo mejorar cada día", cuenta Viciedo, quien el 20 de junio se graduó a Grandes Ligas, luego de esperar un año y medio en las menores.
Los Medias Blancas confiaron en el talento bruto y natural del joven cubano para jugar al béisbol cuando lo firmaron en 2008, luego de que éste abandonara la isla. El contrato que el conjunto del Sur de Chicago le dio fue de cuatro años y 10 millones de dólares, una cantidad suficiente para que cada paso, atrapada, lanzamiento, swing y jonrón de éste fuera seguido de cerca por la prensa y los aficionados del equipo. Hoy esa atracción ha aumentado con su ascenso y permanencia en las mayores.
"Esto ha sido algo totalmente diferente, porque en ligas menores no tienes la tensión que hay aquí, donde están todos los periodistas y todos los fanáticos te conocen. Es lo más grande que a uno le puede pasar. Por eso no me siento distinto ni con más o menos fama, porque desde pequeño las personas han estado a mi alrededor pendiente de lo que hago", expresa Viciedo con su imborrable sonrisa, que lo ha hecho uno de los peloteros más cálidos del clubhouse de los Medias Blancas, a pesar de que el inglés le es una lengua totalmente ajena e impenetrable, más no así la liga y sus adversarios.
En su juego de estreno, en medio de toda su ansiedad por lucir, por destacar en su gran oportunidad, por no despertar de forma abrupta de ese gran sueño que estaba viviendo, Viciedo logró uno de sus cometidos, al ligar un incogible en su segundo turno al bate. Con ese hit pudo afianzar su confianza en sí mismo.
"No tengo palabras para describir lo que sentí ese primer día cuando me puse el traje del equipo. Lo que me decía a mí mismo era que estuviera tranquilo, sin presión y con mucha confianza. Cuando salió el hit me sentí muy contento, casi que no suelto el bate hasta que llegué a la primera base por los nervios", describe Viciedo ese momento, en el que disparó su primer incogible en Grandes Ligas, una línea al jardín central, en el Nationals Park de Washington ante el pitcher zurdo John Lannan.
De ese momento hasta ahorita sólo tiene el recuerdo el jugador cubano, pues sus compañeros, encabezado por su compatriota Alexei Ramírez, le escondieron la bola, que normalmente se les da a los debutantes como trofeo de su primer hit.
"Oye, yo no tengo nada que ver con eso. Ese no fui yo", se defiende Alexei, quien tiene tiene su casillero a la derecha del que ocupa Viciedo, una estrategia del equipo para que éste tenga a un guía junto a él.
"Alexei ha sido muy importante para mí, porque él ya conoce todo esto y siempre me dice qué es lo que tengo que hacer y cómo lo tengo que hacer. Me corrige y me da mucho ánimo, yo también lo apoyo mucho y le digo cuando a veces no está haciendo algo bien", dice Viciedo, quien agrega: "Tenerlo aquí me ha hecho que mi adaptación sea más fácil, aunque ya yo conocía a los muchachos porque estuve con ellos en el spring training".
Uno de los hombres que lo conoció en los entrenamientos de primavera y que hoy reconoce las mejorías que ha logrado en su juego el joven cubano es el propio Vizquel, el pelotero de mayor experiencia dentro del equipo.
"Hace unos meses atrás él tenía muchos problemas con el guante, ahora está más sólido, mucho mejor. Es un muchacho con mucho potencial, por eso cada vez que puedo le doy algunos consejos", asegura Vizquel, 11 veces ganador del Guante de Oro en el campo corto.
El estar junto a peloteros estrellas, que ya han dejado su estela y una gran huella en las mayores, ha generado en Viciedo una gran satisfacción, porque sabe que de ellos puede tomar lo mejor para pulir sus habilidades y lograr una de sus metas: afianzarse y mantenerse en Grandes Ligas.
"Es lo que había soñado pero mejor, por eso sé que lo tengo que aprovechar al máximo. De allí que trabaje fuerte todos los días y ponga en práctica todo lo que los peloteros veteranos me digan", cuenta Viciedo, quien confiesa sin complejos que aún hay aspectos de su juego que debe mejorar, pues sus coaches diariamente hacen hincapié en ellos.
"Él sin duda es un joven con mucho talento, pero aún tiene que trabajar en su defensa y en su condición física; sólo así podrá sacarle provecho a su naturaleza y podrá ser titular aquí. Claro que aún le falta por desarrollarse, pero si quiere ser un gran pelotero tiene que trabajar y fajarse mucho en su defensa", expresa el boricua Joey Cora, coach de la banca de los Medias Blancas.
"Su ofensiva está muy bien. Él puede batear a todos lados, pero le falta tener más disciplina en el home", explica.
Viciedo reconoce los señalamientos de Cora y agrega: "Sé que en mi defensiva hay algunos problemas, por eso me enfoco mucho en corregirlos para ser mejor. También sé que puedo batear a este nivel, poco a poco lo he probado. Tengo que ser más paciente y seleccionar mejor los pitcheos a los que les voy a hacer swing, así es que podré terminar de probar toda la calidad que tengo, que comenzó a salir en mi debut y con la que pude dar mi primer jonrón en Grandes Ligas hace unos días. Ese fue el mejor momento que he vivido hasta ahorita, porque sentía como si el cuerpo se me viniera abajo por la emoción".
La confianza de Viciedo y su perfecto entendimiento de sus capacidades y limitaciones han sido sus claves para estar hoy con los Medias Blancas de Chicago, en Grandes Ligas, adonde soñó llegar cuando salió de la provincia de Remedios, en Cuba en 2008.
No hay comentarios:
Publicar un comentario